:: PREÁMBULO.
   Templanza

Por: Juan Pablo Yañez Barrios.

La carta Templanza, en el Tarot, es la imagen de la armonía, de la avenencia, de la adaptación a las circunstancias y de la serenidad ante cualquier acontecimiento de la vida. Mirando la carta, vemos que la muchacha que representa a la templanza vierte líquido de una jarra a otra. Ese trasvase de las jarras es un símbolo para el paso de todo lo material a un estado espiritual.El budismo, que se puede reconocer como una filosofía de la unión de la razón y el espíritu, recomienda ese camino del centro, ese que no cae en los extremos. No caer en los extremos significa saber contenerse, saber dominarse en cualquier aspecto, sin que esa auto disciplina signifique caer en la frustración o el desencanto, pues eso significaría un deterioro de la salud. Ese camino medio es el triunfo de la paciencia y la confianza. La impaciencia, la inconsecuencia, la soberbia, la hostilidad, el egoísmo, conducen invariablemente a la enfermedad.

Las personas templadas son personas maduras, no en edad, sino en actitud hacia la vida, y por tanto son más libres. Es bueno recordar que cuando nos ponemos iracundos lo único que queda claro es que, en lugar de dominar una situación, somos víctima de ella, lo cual es ser no libre.

Hay algo que se distingue por su ausencia en nuestra sociedad consumista: la sobriedad, esa cualidad que sirve para distinguir entre lo razonable y la exageración, entre lo discreto y lo desmedido. La sobriedad, que es un rasgo de carácter que distingue a la persona templada, ayuda a que uno sepa usar adecuadamente todas sus posesiones, desde las materiales hasta las espirituales. Si uno es sobrio sabe gastar su dinero en forma útil y sabe valerse de sus sentimientos y pensamientos con criterio.

Pero, ¿por qué hablar de estas cosas aquí? Simplemente, con la intención de hacer un modesto aporte a favor de una sociedad más justa, más pacífica, en la que su gente sepa respetarse una a otra. Estamos en un año de elecciones, en que los enfrentamientos políticos son el pan de cada día. No es raro ver en televisión a personas furibundas, víctimas de su propia incapacidad para saber contenerse. Lo peor es que muchas veces son las mismas personas que pretenden, de uno u otro modo, tener cuotas de poder.

Ser templado es saber reconocer la belleza de vivir. El estado de la templanza tiene, incluso, una connotación sensual. La imagen muestra a una muchacha, más armónica que hermosa, lo que, valga el contrasentido, quizás sea la mejor manera de ser hermosa. El equilibrio, la armonía, es hermosura. Una sociedad debe conseguir armonía para lograr ser hermosa. La mejor forma de trabajar para conseguir una sociedad así es trabajándose uno mismo, individualmente. Y eso consiste en aprender, en todo sentido, a transitar por el camino del medio, por el camino de la sobriedad, de la discreción, de la templanza.

J.P.Y.B.