Revista Dedal de Oro N° 63
Versión electrónica de la Revista Dedal de Oro. Nº 63 - Año XI, Verano 2013

COSMOVISIÓN

WENU MAPU : MUNDO DE ARRIBA MAPUCHE
MANUELA BULNES NÚÑEZ
Representación gráfica de la meli witrán mapu



CALENDARIO MAPUCHE

Una de las cosas maravillosas del Cajón del Maipo es el cielo. Ver las estrellas, sentir que formamos parte de un todo que va más allá de nuestro entorno inmediato nos sobrecoge e impresiona. Es por eso que, desde hace muchos años, teníamos un sueño. Finalmente, en diciembre de 2009 hicimos este sueño una realidad y abrimos las puertas del primer observatorio astronómico en nuestra comuna.

Pero no es extraño que deseemos observar, que queramos entender y comprender quiénes somos, de dónde venimos, qué hay más allá de lo inmediato. El hombre, desde épocas remotas, ha elaborado referentes conceptuales y estudiado el Universo; cómo lo vemos e interpretamos cada uno de nosotros, y también cada pueblo en la Antigüedad, depende del entorno cultural, social y religioso, y del medio físico e intelectual en que se vive.

Hoy estamos bombardeados de información, sin embargo la mayoría de las veces no sabemos reconocer ni interpretar los signos que nos va entregando la naturaleza. Hemos ido perdiendo la capacidad de observación. Por eso me gustaría invitarlos a remontarnos al pasado, a intentar conocer sobre el respeto que tenían las culturas ancestrales, ejemplificando con el conocimiento que tenía el pueblo mapuche de su entorno, de los ciclos de la naturaleza y del Universo, y del cual conocemos tan poco, a pesar de ser nuestros antepasados más directos.

Según la cosmovisión mapuche el WALL-ONTU-MAPU (universo) es todo lo existente en el mundo: el Sol, la Tierra, los planetas, los astros, la luna, las estrellas. El cosmos tiene una ordenación vertical donde se distingue una serie de plataformas que aparecen superpuestas en el espacio; las que pueden ser divididas en tres grandes dimensiones.

El WENU MAPU (o "mundo de arriba") es la dimensión superior donde vive la familia divina; en él viven los dioses, los espíritus benéficos y los antepasados, realizando las mismas acciones que realizan los hombres en el MAPU (tierra). Ahí llegarán quienes no transgreden las leyes y el orden natural de las cosas, convirtiéndose en halcones o cóndores del Sol.

El NAG MAPU (o "tierra en su dimensión natural") es el espacio donde vive el hombre.

El MINCHE MAPU (o "tierra de abajo") es donde está el elemento negativo. Representa el mal, las profundidades. Es un mundo de espíritus malignos o cherufes. El poder de ellos produce las enfermedades y la muerte.

El mundo "real" (o mapu) está organizado según la meli witrán mapu (tierra de los cuatro lugares), también llamada meli chakiñ mapu (tierra de las cuatro ramas) o meli esquina mapu (tierra de las cuatro esquinas). Tiene una ordenación horizontal basada en los puntos cardinales. Esta ordenación tiene un orden jerárquico, según connotaciones de bondad y maldad.

El punto cardinal más importante es el PWEL MAPU (Este), desde él nace el Sol, que es su fuente de energía, de vida; junto con el WILLI MAPU (sur), trae el buen viento, buen aire o brisa, buen tiempo, buen día, buen trabajo, buena cosecha, abundancia y salud, también representan la bonanza. El pwel mapu y el willi mapu representan espacios donde las fuerzas positivas se generan. Los polos negativos o donde se generan los wesa newen (fuerzas negativas) son el PIKU MAPU (Norte) y el LAFKEN MAPU (Oeste), entendiendo que el equilibrio cósmico exige la existencia de estas dos fuerzas. El PIKU MAPU (Norte) trae viento norte, mal tiempo, lluvia, agua, trueno, temporal, heladas, rocío, enfermedad y muerte; y el LAFKEN MAPU (Oeste) también trae oscuridad, viento malo, temporal, maremoto, lluvia mala, nieve, heladas, ruina del cultivo, enfermedad grave y muerte.

Todas las ceremonias y rituales siguen un desarrollo circular; su giro se inicia en el Este, y se desarrolla en sentido contrario a los punteros del reloj. Todos los rituales mapuches se rigen por este orden, ya sea el Ngillatún (rogativa) o el Ngeikurrewén (ritual postiniciático de la machi o curandera).

La base del conocimiento mapuche como proceso es cíclico, siendo los ciclos básicos: ANTÜ (Sol, día), PUN (noche), KÜYEN (luna, mes), TXAWÜN KÜYEN (estaciones del año), y TXIPANTU (año). El Sol: 'viaja por el día de Este a Oeste y por la noche de Oeste a Este, por debajo de la tierra'. El calendario mapuche tiene 13 meses, cada uno de estos meses tiene 28 días (ciclo lunar), y la semana tiene 7 días (cambio fase de la luna). El año tiene 4 estaciones TXAWÜN KÜYEN, con distinta duración (KÜYEN o lunas). Son: el PUKEM (pukemngen=invierno), período de lluvias, dura 4 küyen; el PEWÜ (pewüngen=primavera), período de verdor y época de los brotes, dura 3 küyen; el WALÜNG (verano), tiempo de abundancia y de recolección, dura Solo 2 küyen; y el RIMÜ (otoño), período de descanso o de zambullida de la tierra y dura 4 küyen.

El WE TRIPANTU o WE XIPANTU (la nueva salida del Sol): WE (nuevo), XIPA (salida) y ANTÜ (Sol), que se celebra el 24 de junio, da inicio al año mapuche. Nos señala el paso de la noche más larga y que los días se comienzan a alargar. Es un proceso que se repite una y otra vez y transcurre siguiendo al Sol, en forma circular de derecha a izquierda. En el WE XIPANTU tiene una gran influencia GUL POÑY (papas amontonadas o Pléyades), WIXAN (unas tiran para allá, otras para acá, que son el cinturón y la espada de Orión), grupo de estrellas que vienen trayendo de vuelta al Sol que se había alejado. Se recuerda también la importancia de KÜYEN (luna), que renueva las aguas y el espíritu de lo femenino, la presencia de WUÑELFE (ojo de dios=Venus), que renueva el newen (fuerza) de la naturaleza y de las plantas medicinales, de UNGKUCÉ (la eterna madre imperecedera) y UNGFUCHÁ (el eterno padre imperecedero) y de ANTÜ (el Sol), que renueva las energías del ITRO FILL MOGÉN (todo lo que tiene vida). Por ello que el MARICHÍ o la MACHI se renuevan en su KIMÜN (conocimiento) y RAKIDUÁM (pensamiento), porque él se considera que es parte de un todo.

En muchas de sus leyendas encontramos explicaciones para el origen del Universo. Todo parte con una gran explosión o TRUFQUEN RUCA (el estallido de la casa de arriba). Originalmente, el Universo tenía el aspecto de las cenizas dejadas por las brasas del carbón ardiente. La Tierra era una gran casa de piedra en la que vivía un matrimonio que tenía varios hijos: KÜYEN (luna), ANTÜ (Sol), WÜÑELFE (Venus), CHERUFE (ser con aspecto animal, no siempre visible) y CHE (gente). Los padres salieron de su casa y los hermanos se pelearon; tan grande fue la pelea que no vieron que el fuego estaba encendido y que cada vez se hacía más grande. Tan grande que hizo explotar la casa. Los hijos volaron por todas partes; unos volaron hacia arriba: (espacio) antü, küyen y wüñelfe; el cherufe voló hacia unos montones de rocas, que ahora se llaman zegüñ (volcán); el che, que era el menor, voló junto con los peñascos y ahí se quedó. Entonces dijeron: «Nunca más vamos a pelear, es mejor que trabajemos». Así, küyen trabaja regando; antü hace fuego para temperar la casa…

La Vía Láctea o WENULEUFU (el río de arriba) tiene su origen según la leyenda, en que "Arriba, en el cielo azul, vivían antiguamente dos diosas, una buena y otra mala. La mala estuvo un día rabiando porque se había enterado de que su enemiga esperaba un hijo. Como ella no tenía ninguno, sintió tanta ira que apenas cabía en sí. Acechó el nacimiento del niño y en el primer momento en que se separó de la madre, lo robó. En vano la pobre diosa buena lo buscaba por todo el cielo; pero no logró encontrarlo a pesar de que preguntó a todas las estrellas. No estaba junto a PÜNON CHOIKE (huella de avestruz o Cruz del Sur), tampoco estaba en el WETRUL POÑÜ (reunión de pollitos o Pléyades del Sur) o en GUL POÑY (montón de papas o Pléyades). El avestruz no lo tenía oculto bajo sus alas; no estaba acostado en la KÜRÜ WEKE (piel negra), y tampoco en el MALAL KULLIN (corral), donde estaban los animales nuevos. ¿Dónde estaba oculto? Mientras se retorcía de un lado a otro, miró hacia la Tierra. Un grito llegó hasta ella: había muerto en ese momento la madre de un recién nacido… Cuando el pequeño desamparado comenzó a llorar desesperadamente de hambre y frío, la diosa bajó del cielo a la Tierra, llevando al niño y voló con él a la estrella que le pertenecía y donde vivía. De inmediato la boquita hambrienta buscó el pezón de la madre y bebió con tanta premura que pronto se quedó dormido. Al rato comenzó a dolerle intensamente el otro pecho, la diosa lloró y se lamentó: la dulce leche le corría por el cuerpo, lo teñía de blanco. Súbitamente dijo: "Seguramente en la Tierra hay muchos niños que tiene sed y hambre. A ellos les daré mi buena leche". Así comenzó a exprimir sus pechos de modo que la leche se elevó en altos chorros y luego formó un arroyo en el propio cielo, el WENULEUFU (el río de arriba), del que cada gota se transformó en una estrella y todas ellas brillan y centellean, ya sean pequeñas o grandes".

También reconocen y explican sobre RÜGAGKO o MENOKO (los dos pozos de agua u ojos de agua: Nubes de Magallanes). "En tiempos muy antiguos había tres de estos pozos/ojos, pero uno se secó, y un segundo también se está secando. Cuando se sequen los tres, será el final de la naturaleza y del Universo".

Esto es sólo parte de la sabiduría, de los mitos y leyendas que el pueblo mapuche tiene respecto al mundo que le rodea y sobre el Wenu Mapu (mundo de arriba). Forma parte de una investigación que hice sobre cosmología mapuche y que presento en nuestro observatorio.

 
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