Tapa del N° 60, El Ermitaño, quien vive internado en la montaña desde hace 26 años, arriba del manzano, "el verdadero dueño del lugar", junto a un estero. Ese rincón de la montaña que él hoy habita, lugar en que siempre ha habido vegetación y espíritu cordillerano, rumor de agua y ecos sin orígenes, nieve en invierno y sol quemante en verano, y, sobre todo, una soledad aparentemente inhóspita, de pronto fue domesticado por un ser humano que "por casualidad" lo descubrió como su hábitat natural más allá del tiempo.