Tapa del N° 57,
Lucía Manterola González (1903 – 1927). A los 13 años enfermó de tuberculosis y desde los 18 estuvo interna en la Casa de Salud de San José De Maipo. Poco antes de cumplir los 16 comenzó su diario de vida, testimonio terrenal y místico. En 1925, en San José, escribe: “... ¡Quién pudiera echar su cuerpo, sus ojos, sus labios al viento i que se perdieran danzando! ¡I quién pudiera lanzar al viento el corazón para que se lo llevara en una danza! I no volviera nunca... ¡Quién pudiera, después de haber sufrido todas la emociones, todos los dolores, toda la hermosura del mundo, tenderse i no ser más!”.